Reina del Tamarugal: Cuando la Tirana domó al Monstruo

calichal

Por Ory González Ferreira / Fotos: archivo.

Corrían los primeros minutos del lunes 18 de febrero de 1985. Los Calichal esperaban ansiosos el resultado de la última jornada de la competencia folclórica del XXVI Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Su canción, esa que hablaba sobre la Chinita, allá lejos, en la Pampa del Tamarugal, estaba entre las finalistas y los músicos, el público, hasta la gente de la organización les había dicho que el tema era bueno. Ellos mismos habían visto al público corear los “viva ya” como si la canción hubiera estado siempre allí. Era su oportunidad de inscribir con letra grande el nombre de Calichal en la música folclórica nacional.

Estaba fresco pero los nervios no daban para abrigarse. Detrás de la concha acústica del festival, Calichal, en esa ocasión compuesto Luis “Toño” Miranda, Manuel Veas, Berta Veas, Mario “Marincho” Tapia y Fernando López, esperaba con tensa calma el resultado final. Minutos antes –cuando todavía era domingo 17- la periodista antofagastina María Eugenia Sáez, miembro del jurado y en ese entonces esposa del ítalo-chileno Paolo Salvatore (voz de algunos hits pegajosos y acaramelados de la época) les había filtrado la gran noticia. “Chiquillos, se ganaron el primer lugar” dijo, y después desapareció entre la gente. Ellos, con el estoicisimo que tienen quienes nacen en este terruño y también con algo de incredulidad, no se convencerían hasta que en el escenario el patilludo Vodanovic les entregara el ave argentosa símbolo de la competencia. Ver para creer, dicen.

Es 1985 y el Festival de Viña vive sus años de mayor resonancia nacional. Dos canales de tv abierta que emiten para todo el país y la ausencia de otros medios que le compitieran a la pantalla chica, hacían que el certamen musical fuera un evento seguido por las familias chilenas desde la tele del living. Y la competencia folclórica también gozaba de una trascendencia que contrasta con el rol fantasmal y de relleno que tiene por estos días.

Y la espera terminó. Matando la sorpresa, desde la organización les comunicaron que la Reina del Tamarugal, canción compuesta por Luis “Toño” Miranda y la letra de Manuel Veas había ganado el primer lugar, la canción de la Chinita tocaba el cielo.

“Ah, y no olviden que tiene que ubicarse al medio y alrededor, dos para cada lado, los otros finalistas”. Hubo abrazos, alegría y emoción. Terminaban cinco días de festival victoriosos, pero también culminaban años de preparación, trabajo y sobre todo mucho carrete cantando y bailando por innumerables festivales folclóricos por todo Chile. “Ah, y cuando les den el premio pongan cara de sorprendidos, se supone que no saben”. No había problema, con la felicidad que sentían podían recibir la Gaviota de Plata 100 veces si se lo pedían.

Lennon y McCartney

Tal como recuerdan sus integrantes, la historia de la Reina del Tamarugal partió antes que fuese compuesta.

Ya en 1983 apareció una canción, “La Imillita”, compuesta por Toño Miranda y la letra de autoría conjunta de Marincho, Manolo y Fernando. Para Marincho Tapia, quenista e intérprete de la mítica intro de la canción, “En “La Imillita” encontramos la base melódica de lo que sería más adelante la Reina del Tamarugal. “Cuando salió esa canción quedó la idea de trabajarla más adelante y si se oye con detención, es una melodía muy similar a la Reina con algunas notas invertidas”, dice.

La fuerza compositiva de Calichal recayó principalmente en la música de Toño Miranda y las letras de Manolo Veas. “Con Toño teníamos un fiato muy grande, el hacía la música y me pedía que armara una letra, yo rápidamente escribía los versos y salía una canción. Lo mismo al revés, cuando yo tenía una letra, el vivía prácticamente todo el día con la guitarra en las manos y se ponía rápidamente a generar la música”, recuerda Manolo.

Y en los registros del grupo hay al menos 20 canciones en que Toño figura como compositor musical y Manolo autor de los versos. Esta dupla termina con el fallecimiento de Toño a fines de los 90.

“Recuerdo haber acompañado a mi padre a festivales folclóricos y escuchar a otros músicos del sur que él con Manolo eran los ‘Lennon y McCartney’ del folclor chileno, porque por años ganaron muchos festivales juntos, a todos los lugares que fueron”, dice Rodo Miranda, músico e hijo de Toño.

Esta capacidad para componer, ratificada con primeros lugares en distintos festivales folclóricos como “Raíz folclórica Chilena”, “La vendimia de Molina” y el “Huaso de Olmué”, los llevó a crear la Reina del Tamarugal, un tema en ritmo taquirari que describe todo lo que sucede en torno al 16 de julio.

“Manolo Veas fue bailarín de la Tirana y esto fue muy importante para que la canción tuviera la fuerza de alguien que conoce las vivencias, que sumado a la música que hizo mi padre, se convirtiera en un tema que es prácticamente un himno”, dice Rodo.

“Esta canción creció mucho, mi idea original era hacer una cantata a la Reina del Tamarugal pero este solo tema creció tanto que se hizo fuerte por si mismo y pasó a ser parte de la historia, un himno de la fiesta religiosa más importante de Chile”, relata Manuel Veas.

Te invitamos a conocer más sobre esta canción en la voz de sus protagonistas y la reversión de la banda iquiqueña de ska-reggae Lokos de Aka. Dale play!

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Author: Guayaba Stone

Espíritu guía del Guayabastone, el fruto de la sabrosura, el amor y el rock.

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